A través de un comunicado emitido por la agencia estatal KCNA, Corea del Norte lanzó una dura advertencia al gobierno de Japón, liderado por la primera ministra Sanae Takaichi, tras confirmarse el despliegue de los primeros misiles de crucero Tipo 12 mejorados en la prefectura de Kumamoto. Pionyang sostiene que este movimiento militar, que otorga a Tokio la capacidad de alcanzar objetivos a más de 1,000 kilómetros de distancia, rompe el equilibrio de seguridad en el noreste de Asia.
El gobierno norcoreano calificó estas acciones como una “maniobra de guerra de agresión” y acusó a Japón de utilizar la alianza con Estados Unidos como pretexto para su remilitarización. Según el análisis de Pionyang, los proyectiles desplegados en Kyushu no tienen fines defensivos, sino que están diseñados para realizar ataques preventivos contra naciones vecinas, lo que incrementa el riesgo de un error de cálculo militar en la zona.
Por su parte, el Ministerio de Defensa japonés ha defendido el despliegue como una medida necesaria para fortalecer la disuasión, especialmente ante la creciente actividad de misiles balísticos norcoreanos y las tensiones en el estrecho de Taiwán. Sin embargo, la retórica de Kim Jong Un ha escalado, sugiriendo que cualquier instalación militar que apunte a su territorio será considerada un objetivo legítimo de sus propias fuerzas estratégicas.