Donald Trump asegura que los altos precios del petróleo benefician a EE.UU. pero la gente no piensa igual.

En una reciente declaración, el mandatario estadounidense Donald Trump sostuvo que Estados Unidos se posiciona como el principal beneficiario económico ante el incremento en los precios internacionales del crudo, que han superado los 100 dólares por barril. Según el presidente, la condición de su país como el mayor productor mundial permite que las fluctuaciones al alza se traduzcan en beneficios financieros directos para la industria local, a pesar del impacto en el costo de la gasolina.
El contexto de estas afirmaciones se enmarca en la operación militar donde EE.UU. destruyó 10 barcos iraníes que colocaban minas en el estrecho de Ormuz. Esta zona es un punto neurálgico por donde circula el 20% del petróleo mundial. Trump enfatizó que, aunque busca la estabilidad, su prioridad absoluta es neutralizar la amenaza nuclear de Irán, al que calificó como un “imperio del mal”.
Analistas económicos coinciden en que el encarecimiento del barril otorga una ventaja competitiva a las empresas de extracción en Norteamérica. Mientras la cadena de suministro global enfrenta incertidumbre y bloqueos por parte del nuevo líder iraní, Mojtaba Jameneí, la infraestructura de Estados Unidos se fortalece, permitiendo una mayor rentabilidad en métodos de extracción que suelen ser más costosos en periodos de precios bajos.